La modificación de la ley de zona fría dejará al norte de San Luis expuesto a boletas de gas impagables, pero el intendente suplente de Villa de Merlo, Leonardo Rodríguez, prefiere el silencio. Mientras el frío empieza a golpear las sierras, la conducción política del principal distrito de la región evita cualquier confrontación. Pero esa actitud deja a los usuarios merlinos sin una voz institucional que los defienda frente al ajuste energético.
A apenas veinte kilómetros, la estrategia es la opuesta. El intendente de Santa Rosa del Conlara, Miguel Postiguillo, rompió la pasividad general y apuntó de frente contra los legisladores nacionales por San Luis. Postiguillo les reclamó coherencia y defensa del territorio ante una poda de subsidios que licuará la economía de los hogares en una zona donde la temperatura invernal no es materia de debate teórico.
En Merlo, en cambio, el silencio de Rodríguez se alinea con la postura de Juan Álvarez Pinto. El intendente en uso de licencia y actual ministro de Turismo de la provincia tampoco ha emitido una sola declaración pública sobre el desmantelamiento del beneficio. La doble pertenencia política —jefe de la estructura local y funcionario del gabinete provincial— no implica que se pronuncie en contra de una medida que afecta el bolsillo de los vecinos, aún cuando el gobernador Claudio Poggi tomó una posición clara en contra de esta medida nacional.
En teoría, los números de las próximas facturas no dejarán margen para la neutralidad. Con Santa Rosa marcando una postura de resistencia vecinal, el mutismo en el edificio de la Ruta 1 expone una subordinación política que los usuarios de la Villa van a empezar a pagar mes a mes.


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