Álvarez Pinto ¿más fuerte en San Luis o más débil en Merlo?

El pedido de renuncias en el gabinete provincial de Claudio Poggi mantiene abierto un escenario de incertidumbre en Villa de Merlo: todavía hoy está en discusión el rol que le dejó el gobernador al ministro de Turismo Juan Álvarez Pinto, intendente de esta ciudad en uso de licencia.

De hecho, hay dos preguntas esenciales y contrapuestas que siguen sin respuesta: ¿Álvarez Pinto ahora pasa a ser un súper ministro porque tiene en su órbita a Deportes y Ambiente ? ¿O Poggi lo retiene en San Luis para que alguien más le dispute el territorio en el futuro?

Sobre el vacío en el que orbitan esas preguntas, sectores de la oposición especulan que el gobernador desalojó de su administración a Libres del Sur, a Adolfo Rodríguez Saá y a determinadas líneas de la UCR, todos integrantes de la coalición que lo llevó al gobierno, para entronizar al dirigente merlino que, de todas formas, está cada vez más débil en su territorio.

En ese escenario, el sarcasmo gana terreno por estos días en la villa turística: “Si seguimos así, Juancito va a ser el ‘Albertito’ de Poggi”, tiró durante un almuerzo un dirigente con mucha capacidad de lectura política.

La frase destiló algo de veneno, a la vez que planteó un ejercicio de memoria y cálculo. En la lectura de espacios de noticias en esta región, Álvarez Pinto parece un dirigente que concentra protección y margen de maniobra, incluso en medio de situaciones institucionales controvertidas. Por eso la referencia al lugar de centralidad que ocupó durante años el hijo de Alberto Rodríguez Saá dentro del esquema de poder provincial.

Dos semanas en vilo

Lo cierto es que hace más de dos semanas, renuncias en mano, Poggi mantiene en vilo a sus ministros, secretarios y responsables de organismos descentralizados.

En el caso de Álvarez Pinto, las particularidades desbordan, porque si bien fue electo intendente en Villa de Merlo para el período 2023-2027, mantiene ese cargo en suspenso desde que fue nombrado al frente del Ministerio de Turismo y Cultura.

Merlo, entonces, convive con una rareza institucional. Álvarez Pinto gobierna la política local desde afuera del municipio, mientras Leonardo Rodríguez ocupa la intendencia en forma interina. Esa arquitectura, por más prolija que sea vendida, en la práctica deja una duda que provoca un fuerte desgaste de gestión: ¿quién manda hoy en Merlo?

Incómodos

La figura metafórica del “Albertito de Poggi” sugiere que el gobernador, que construyó buena parte de su identidad política en oposición a Alberto Rodríguez Saá, empieza a reproducir mecanismos que antes cuestionaba: concentración, favoritismo, acumulación de influencia y reglas flexibles para los dirigentes propios.

Lo sepa o no, Poggi paga costos por sostener este esquema. Cada día que pasa refuerza la idea de que Merlo funciona como un plan B personal de Álvarez Pinto. Un lugar al que puede volver si la aventura provincial se agota, pero que mientras tanto permanece bajo administración delegada.

Para una ciudad que lo votó como intendente por cuatro años, ese mensaje puede volverse incómodo.

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