Poggi cambia el gabinete y en Merlo hay ruido: ¿sigue Álvarez Pinto?¿qué pasará en la UPrO?

Claudio Poggi pidió la renuncia de todo su gabinete y en Villa de Merlo empezaron a sonar alarmas todavía inaudibles: las que se reproducen en oficinas, instituciones públicas y despachos donde nadie se arriesga a dar demasiada información.

¿Vuelve Juan Álvarez Pinto al Municipio y hace un enroque con Leonardo Rodríguez? ¿Sigue Edgar “Gareca” Amaya al frente de la sede merlina de la UPrO? ¿O bien el gobernador cede ante las operaciones del oficialismo municipal y entrega ese espacio a los radicales?

Hace apenas unas semanas, un hombre ubicado en la cima del Gobierno dejó una frase en una charla de café: “En Merlo no podemos aprovechar toda la potencia que tenemos por las peleas que abrió Álvarez Pinto”. El comentario no salió de un sector cercano a la UCR, lo que revela una primera clave: dentro del oficialismo provincial no todos leen igual el armado territorial en Merlo.

Si Poggi siguiera esa lectura, podría ordenar el mapa, devolver a Álvarez Pinto al Municipio e intentar una recomposición con sectores que quedaron heridos por la expansión política del intendente en uso de licencia. Pero también podría tomar el camino contrario: consolidar el acuerdo con el radicalismo, fortalecer a Leo Rodríguez y cerrar filas con ese sector que más caja política tiene dentro de la alianza oficialista.

Hay, en realidad, una pregunta de fondo. Poggi debe decidir si blanquea una orientación que desde hace tiempo circula en voz baja: desprenderse de buena parte de sus aliados peronistas y consolidar su alianza con el antiperonismo puntano. Fuentes oficiales admiten que la lectura más cercana al entorno chico del gobernador es esa: con independencia de su acuerdo con Adolfo Rodríguez Saá, lo que le permitió llegar a Terrazas del Portezuelo fue su capacidad para organizar y encolumnar a casi todo el arco antiperonista de San Luis.

Esa lectura tiene una consecuencia política directa. Para algunos sectores del Gobierno, una eventual ruptura con Adolfo Rodríguez Saá no representa un costo imposible de compensar. Confían en que la alianza con el intendente de Villa Mercedes, Maximiliano Frontera, alcanza para sostener una pata peronista propia, más controlada y menos incómoda.

En Merlo, Álvarez Pinto y Leonardo Rodríguez esperan la limpieza con una expectativa difícil de disimular. Son quienes más empujan una “desperonización” del Gobierno provincial. En su mirada, el peronismo pertenece al pasado. El presente, creen, debe ordenarse alrededor de una alianza más nítida con el radicalismo y con los sectores antiperonistas que acompañaron a Poggi en 2023.

Esa lógica ayuda a entender varios movimientos recientes. También explica la voluntad de Álvarez Pinto de avanzar sobre espacios de poder que exceden al Municipio: la Cooperativa de Agua, la Universidad Nacional de los Comechingones y algunas intendencias de la región.

El año pasado fracasó en casi todos esos frentes. Incluso ni siquiera pudo hacer pie en la Universidad Nacional de Villa Mercedes, donde el trabajo de su operador Gonzalo Mastronardi no consiguió nada en la elección estudiantil, pese a que lavó la imagen de Franja Morada con otro nombre y armó una alianza con el mileísmo a través de Tino Cometto.

Sin embargo, dentro del Gobierno persisten las dudas. No todos miran a Álvarez Pinto como un simple aliado territorial. Algunos lo ven como un dirigente con un proyecto propio: llegar a la Gobernación en 2031. Ese dato es crucial, porque para ese mismo horizonte también aparecen otros nombres del oficialismo, entre ellos el vicegobernador Ricardo Endeiza y el intendente de San Luis, Gastón Hissa.

Merlo mira esa jugada con atención. Porque lo que se decida en Terrazas no solo definirá nombres en un organigrama. También puede definir si el poder provincial apuesta a contener las tensiones locales o si decide ponerle más combustible a una interna que, en la villa turística, ya viene ardiendo sin hacer demasiado humo.

Deja un comentario