Eliseo “Cheo” Mercau confirmó que el abogado de su familia, Juan Carlos Calabria, mantiene abierta una negociación con la gestión de Juan Álvarez Pinto para el cobro del juicio millonario que ganó por el uso de unas 200 hectáreas en el faldeo serrano de Merlo. Sin embargo, mantuvo el vacío informativo sobre un punto clave: no dio una cifra concreta sobre la eventual indemnización que le corresponde.
El dato es relevante porque, según dicen las autoridades, ese pago es una de las amenazas financieras más delicadas para la Municipalidad.
“La cifra a considerar es una cifra totalmente negociable. Estamos en ese tema”, dijo Mercau durante una entrevista que concedió a Identia Comunitaria. Pero aclaró que el acuerdo no está cerrado.
En la entrevista, Mercau reconstruyó el origen del conflicto desde la mirada familiar. Dijo que las ordenanzas que regularon la cota 950 hacia arriba incluyeron el territorio en una categoría que, según su interpretación, impedía “absolutamente toda acción humana”. “Nosotros lo único que teníamos era pagar impuestos, pero no hacer uso de la tierra”, afirmó.
Según su relato, la familia acudió en 2006 al Municipio para pedir una indemnización y la derogación de las normas. La respuesta de la gestión de Sergio Guardia fue negativa. Después de una segunda presentación, también rechazada por Gloria Petrino, el caso llegó al Superior Tribunal de San Luis y más tarde a la Corte Suprema por vía de queja. Mercau sostuvo que, desde agosto del año pasado, tras el regreso del expediente a la provincia, las partes buscan “arreglar este asunto”.
La entrevista no logró despejar un dato central: cuánto reclama o aceptaría la familia. La conductora mencionó que se habla de una cifra “multimillonaria” y que el pago podría “vaciar” al Municipio, pero Mercau no precisó los montos, rangos, criterios de cálculo o condiciones de negociación.
Después de ese tramo, Mercau rechazó la imagen de “voracidad inmobiliaria” atribuida a su familia. Reivindicó la historia de los Mercau en Merlo, habló de sus antepasados desde mediados del siglo XVIII y enumeró donaciones de tierras o servidumbres de paso vinculadas al barrio 140 Viviendas, el Parque Industrial, la potabilizadora, calles y obras de agua.
“Se va desmitificando la idea de la voracidad Mercau”, dijo, en uno de los pasajes más políticos de la entrevista.
En ese sentido, fue cuidadoso al negar que la familia proyecte un loteo masivo sobre la sierra. “No tenemos esa idea”, dijo. Eso sí, reveló que alguna vez habló con Álvarez Pinto acerca de la posibilidad de desarrollar allí un espacio para la práctica de un deporte de origen chino, conocido como botes dragón.
Mercau lo presentó como una alternativa posible, asociada al manejo del agua y a obras de retención sobre el faldeo, aunque aclaró que cualquier iniciativa debería apoyarse en diagnósticos serios sobre la disponibilidad hídrica.
Además, coincidió en que el límite estructural para el crecimiento de Merlo no es solo jurídico o urbanístico, sino también hídrico. En su visión, la ciudad debe proyectar su crecimiento sobre la base de datos precisos. “Si la cooperativa tiene capacidad de proveer 10 mil medidores y el requerimiento es de 30 o 40 mil, es imposible el desarrollo”, advirtió.
El caso
El famoso Caso Mercau quedó resuelto por una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que el 20 de febrero de 2024 revocó un fallo del Superior Tribunal de Justicia de San Luis . Ahora la discusión gira alrededor del monto indemnizatorio que debe pagar el Municipio por la prohibición de uso durante años de unas 190 hectáreas declaradas como zona de reserva natural en el año 2000, con restricciones para lotear y construir.
La Corte sostuvo que las restricciones administrativas no generan siempre derecho a indemnización, pero advirtió que no pueden desnaturalizar el derecho de propiedad hasta impedir por completo su ejercicio.


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